Encerrar la escena para liberarla del ruido
El encuadre dentro del encuadre consiste en usar elementos de la escena —puertas, ventanas, ramas o sombras— como un segundo marco que rodea al sujeto y dirige la mirada hacia él. Este recurso aporta profundidad, ordena fondos caóticos y refuerza la narrativa de la foto, siempre que el marco no robe protagonismo. La clave está en elegir bien el elemento, decidir si lo quieres nítido o desenfocado y medir la luz pensando en el sujeto. Usado con moderación, transforma escenas planas en imágenes mucho más gráficas y sugerentes.









