Fotografía ICM: Mis experimentos pintando con movimiento y luz

Cam­ina­ba el otro día por el paseo del Muro en Gijón. Llev­a­ba los auric­u­lares puestos. Son­a­ba un track de deep tech­no bas­tante hip­nóti­co. El mar esta­ba gris, plomi­zo, casi metáli­co. Miré mi cámara. Siem­pre obse­sion­a­do con la nitidez. Siem­pre bus­can­do el “pun­to dulce” del obje­ti­vo. Qué abur­rim­ien­to, ¿ver­dad? Me sen­tí como un robot eje­cu­tan­do códi­go. Nece­sita­ba romper algo. Nece­sita­ba que la foto se pareciera a la músi­ca que escuch­a­ba. Vibrante. Impre­cisa. Eléc­tri­ca. Así que decidí come­ter el may­or peca­do fotográ­fi­co posi­ble: mover la cámara a propósi­to. Bien­venidos al ICM (Inten­tion­al Cam­era Move­ment). Olvi­dad el trípode. Olvi­dad el enfoque automáti­co. Vamos a pin­tar.

Esto no es un error téc­ni­co. Es una rebe­lión estéti­ca. Como dis­eñador, paso el día alin­e­an­do píx­e­les y aju­s­tan­do retícu­las. El ICM es mi vía de escape. Es la téc­ni­ca donde la real­i­dad se rinde ante la abstrac­ción. No cap­turas lo que ves. Cap­turas lo que sientes. Y si te gus­ta la cien­cia fic­ción tan­to como a mí, esto es lo más pare­ci­do a fotografi­ar un salto al hipere­s­pa­cio sin salir de Asturias. ¿Prepara­dos para desen­fo­car el mun­do?

El equipo: Mis pinceles y mis gafas de sol

Para empezar, no nece­si­tas la cámara más cara del mer­ca­do. De hecho, cualquier cuer­po con modo man­u­al sirve. Lo que sí nece­si­tas son “gafas de sol” para tu lente. Me refiero a los fil­tros de Den­si­dad Neu­tra (ND). Sin ellos, esta­mos per­di­dos. Si inten­tas hac­er una exposi­ción de medio segun­do a ple­na luz del día, obten­drás un rec­tán­gu­lo blan­co. Que­ma­do. Inuti­liz­able. Yo sue­lo lle­var un fil­tro ND vari­able de 2 a 10 pasos. Es vital. Me per­mite bajar la veloci­dad de obtu­ración a 1/2 o 1 segun­do inclu­so con sol. Es como bajar el vol­u­men de la luz para poder escuchar el movimien­to.

En cuan­to a obje­tivos, aquí viene la magia. Muchos recomien­dan un gran angu­lar, como un 24–70mm. Y tienen razón. El angu­lar exagera los movimien­tos y crea dis­tor­siones per­iféri­c­as bru­tales. Per­fec­to para ese look de veloci­dad warp. Pero no descartéis un teleob­je­ti­vo. El otro día probé con un 85mm fijo. El resul­ta­do es total­mente dis­tin­to. Al ten­er un ángu­lo de visión más cer­ra­do, el movimien­to se com­prime. Se vuelve más suave. Más pic­tóri­co. Menos agre­si­vo. Es la difer­en­cia entre un tra­zo de rotu­lador grue­so y una pince­la­da de acuarela. Si queréis tex­turas suaves, usad focales largas. Si buscáis caos y dinamis­mo, id al angu­lar.

La danza del obturador, técnica básica

Con­fig­u­rar la cámara es sen­cil­lo, pero requiere fe. Poned el dial en Pri­or­i­dad a la Veloci­dad (Tv o S). Olvi­dad el exposímetro por un momen­to. Bus­cad una veloci­dad entre 1/5 de segun­do y 2 segun­dos. Ese es el ran­go mági­co. Menos de 1/5, y solo pare­cerá una foto trep­i­da­da por error. Más de 2 segun­dos, y todo será una man­cha gris sin for­ma. Yo sue­lo empezar en 0.5 segun­dos. Es el tem­po per­fec­to. Como un com­pás de 4/4 en músi­ca elec­tróni­ca. Sufi­ciente para reg­is­trar el gesto, pero rápi­do para man­ten­er cier­ta estruc­tura.

El ISO, bajad­lo al mín­i­mo. ISO 100 o inclu­so 50 si podéis. Quer­e­mos la máx­i­ma cal­i­dad en esos bor­rones. Y el enfoque… ah, el enfoque. Pasad­lo a man­u­al. Enfo­cad al infini­to o a vue­stro suje­to prin­ci­pal antes de empezar. Una vez que empezáis a moveros, el aut­o­fo­co se volverá loco inten­tan­do seguir algo. No quer­e­mos que la cámara piense. Quer­e­mos que la cámara fluya. Dis­parad en RAW, por supuesto. Nece­si­taréis toda la infor­ma­ción de col­or posi­ble para el rev­e­la­do pos­te­ri­or. Las fotos ICM sue­len salir planas de con­traste. El RAW es vues­tra red de seguri­dad.

Coreografía visual, tipos de movimiento

Aquí es donde la cosa se pone diver­ti­da. No se tra­ta de agi­tar la cámara como una mara­ca. Hay que ten­er inten­ción. Hay que ser ele­gante. Mi movimien­to favorito es el Bar­ri­do Ver­ti­cal. Fun­ciona de miedo con los bosques o estruc­turas arqui­tec­tóni­cas. Apun­tas a los árboles. Dis­paras. Y suave­mente, mueves la cámara de arri­ba a aba­jo. Los tron­cos se esti­ran. Se con­vierten en bar­rotes de luz. Las hojas se fusio­n­an en una niebla verde. Parece un cuadro impre­sion­ista. La clave es la veloci­dad con­stante. Ni muy rápi­do, ni muy lento. Y sobre todo, seguid el movimien­to después de que el obtu­rador se cierre. Como en el golf.

Luego está el Zoom­ing o “Efec­to Túnel”. Esto es pura cien­cia fic­ción. Encuadras una luz, un car­tel de neón o el final de un túnel. Dis­paras y giras el anil­lo del zoom brus­ca­mente. ¡Zas! Las luces se con­vierten en líneas que te absorben hacia el cen­tro. Es agre­si­vo. Es dinámi­co. Me encan­ta hac­er­lo en la ciu­dad de noche. Gijón parece Neo-Tokio con esta téc­ni­ca. Y final­mente, el Movimien­to Aleato­rio o Cam­era Shake. Aquí dibu­jo for­mas en el aire. Cír­cu­los, ochos, ondas. Ide­al para flo­res o tex­turas del sue­lo. El resul­ta­do es caóti­co, orgáni­co, casi mol­e­c­u­lar.

Referencias

  • Gray, A. S. (s.f.). Inten­tion­al. Recu­per­a­do de Andrew S. Gray Pho­tog­ra­phy. Obra cen­tra­da en paisajes impre­sion­istas medi­ante ICM.
  • John­son, S. (2020). ICM Pho­tog­ra­phy Mag­a­zine. Una pub­li­cación trimes­tral ded­i­ca­da exclu­si­va­mente a pro­mover artis­tas de ICM.
  • Malm, E. (s.f.). «A Jour­ney of Love». Un libro que explo­ra la téc­ni­ca ICM con un enfoque casi sin­fóni­co y emo­cional.
  • Over­ton, R. B. (2023). «ICM — Inten­tion­al Cam­era Move­ment: Per­fect­ing Moves & Choos­ing Sub­jects». Guía téc­ni­ca sobre visu­al­ización y movimien­to.
  • Wer­gen, K. (2025). ICM (Movimien­to Inten­ciona­do de la Cámara). White­Wall. Artícu­lo téc­ni­co sobre con­fig­u­ración y tipos de movimien­to.
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