Qué está pasando con Kodak y sus películas
Llevábamos años con una especie de esquizofrenia de marca: Eastman Kodak fabricando, Kodak Alaris distribuyendo y los fotógrafos intentando descifrar quién mandaba realmente sobre sus carretes favoritos. Desde 2025, los de Rochester han decidido que ya vale de líos y están rescatando el control directo de casi toda la película que sale de sus máquinas, empezando por la gama de consumo y rematando ahora con la profesional. El último movimiento es potente: Portra y T‑Max desaparecen como nombres comerciales y renacen como Ektacolor Pro y Ektapan, dos familias con aroma vintage, muy de catálogo clásico, pero con emulsiones que ya conocemos de sobra.
El truco está en que aquí no hablamos de fórmulas secretas nuevas, sino de un cambio de etiqueta y de estrategia de distribución para ganar estabilidad de precios y stock. Para quienes venimos de la era Portra‑T‑Max puede sonar a herejía, pero en realidad lo que hace Kodak es ordenar la casa, recuperar nombres históricos y, de paso, prometer que la película será más fácil de conseguir sin las montañas rusas de precio de los últimos años. A los que empezáis ahora en película os tocará aprender dos nombres nuevos, pero tendréis la misma estética que habéis visto mil veces en redes, solo que con otra caja.
Ektacolor Pro: Portra con otro nombre
Ektacolor Pro es, básicamente, Portra con gafas nuevas: misma sensibilidad, mismos formatos y, según todo lo publicado, misma promesa de color y grano. La gama queda en tres sabores ya familiares: 160, 400 y 800, todas películas de color negativo equilibradas para luz día y disponibles tanto en 35 mm como en 120, con la 800 como opción más cara pero también la más apetecible si te gusta estirar las luces nocturnas.
Ektacolor Pro 160 sigue orientada a quien quiere pieles suaves, grano finísimo y transiciones de luz muy delicadas, perfecta para retrato tranquilo y luz controlada. Ektacolor Pro 400 mantiene la etiqueta de “película de color 400 más nítida y de grano más fino del mundo”, una frase que ya se aplicaba a Portra 400 y que ahora simplemente cambia de logotipo. Ektacolor Pro 800, por su parte, promete lo mismo que la Portra 800 de toda la vida: buen rendimiento en baja luz sin destrozar tonos de piel ni empastar colores, a cambio de pagar un poco más por rollo.
La parte interesante para nuestro bolsillo es que esta reestructuración llega después de que Portra se hubiese ido a las nubes en precio, y los primeros listados de Ektacolor apuntan a una ligera corrección a la baja, al menos en algunos formatos. Además, Eastman Kodak insiste en que la venta directa a distribuidores, sin Alaris de intermediario, debería traducirse en mayor estabilidad de suministro y menos locura especulativa. No es un “milagro analógico”, pero sí una señal de que Kodak ve negocio a largo plazo en seguir fabricando película seria para gente que aún quiere oír el arrastre del carrete.
Ektapan: el viejo T‑Max disfrazado
En paralelo al cambio de nombre de Portra, Kodak ha resucitado un nombre que llevaba casi un cuarto de siglo enterrado: Ektapan. Donde antes veíamos T‑Max 100, 400 y P3200, ahora tendremos Ektapan 100, 400 y P3200, una familia de blanco y negro de grano en T con la misma filosofía: máxima nitidez, grano contenido y mucha flexibilidad para forzar o sobreexponer según el revelado que nos guste.
Ektapan 100 y 400 se venderán en 35 mm y 120, mientras que la P3200 se queda, al menos por ahora, solo en 35 mm, igual que sucedía con su antecesora de nombre T‑Max. Desde Kodak hablan de una película pancromática de tono continuo, con emulsión de grano en T de cristales tabulares que mantiene el grano muy bajo incluso con ampliaciones grandes y que ofrece un aspecto “limpio”, con bordes nítidos y menos textura que las emulsiones de grano cúbico clásicas tipo Tri‑X.
La P3200, como siempre, es la traviesa de la familia: está pensada para empujarla, con buena latitud para trabajar a sensibilidades muy altas sin que la imagen se desmorone. Kodak insiste en que toda la línea Ektapan tiene una latitud amplia que facilita el push y el pull con buenos resultados, lo que abre el juego a experimentar tanto en calle nocturna como en interiores con luz ridícula. En precio, Ektapan y T‑Max están prácticamente igual en tiendas como B&H, así que el cambio, otra vez, va más de marca y estrategia que de sacarnos más dinero a golpe de nostalgia.







Qué significa esto para quienes disparamos película
Si ya disparabas Portra o T‑Max, la traducción práctica es sencilla: podrás seguir obteniendo la misma estética, con los mismos ISO y formatos, solo que pidiendo Ektacolor Pro o Ektapan en el laboratorio. El mayor impacto está en la cadena de distribución: Eastman Kodak se queda al mando tanto de la fabricación como de la venta a distribuidores, igual que ya hizo con Kodacolor, Gold, Ultramax, Ektar, Tri‑X y Ektachrome en los meses anteriores.
Para el fotógrafo que empieza ahora en analógico, puede ser incluso una ventaja: menos marcas intermedias, una gama más clara y nombres agrupados en familias que tienen sentido histórico. Ektacolor se coloca como columna vertebral de color profesional, Ektapan cubre el blanco y negro moderno de grano fino, Tri‑X mantiene el carácter clásico y Kodacolor, Gold y compañía se encargan del lado más de batalla. El mensaje implícito es que Kodak no está de retirada; todo lo contrario, está ordenando el catálogo para un mercado analógico que no para de crecer.
Hay también un punto emocional: rescatar nombres como Ektapan y Ektacolor conecta con la historia de la marca y habla directamente al corazoncito de quienes se criaron viendo esas palabras en cajas amarillas. A la vez, elimina la posible confusión entre T‑Max “de Kodak Alaris” y Ektapan “de Eastman Kodak”, y cierra definitivamente la etapa en la que una empresa fabricaba y otra ponía su logo en el envoltorio.





